El 24 de enero se publicó la Ley de Presupuestos de Extremadura, hay que tener en cuenta a la hora de valorar estos presupuestos que Extremadura tiene un déficit importante que está ocasionando importantes retrasos en el mantenimiento de ayudas sociales y de apertura de líneas de ayudas al sector agrario que en cambio si las disfrutan en otras comunidades.

         Llama la atención que en el año 2.018 mientras se anulan las ayudas agroambientales, con líneas tan importantes como las producciones integradas o el fomento de la agricultura ecológica por falta de presupuestos, en cambio se aumente en un 55,43% las ayudas directas a Asaja y a Upa. El presupuesto aprobado en el año 2017 a las Organizaciones Agrarias era de 321.695 €, en cabio para este año el presupuesto ha aumentado hasta los 500.000 €, de los cuales 277.550 irán a parar a los bolsillos de Asaja y 222.4502 a los de Upa.

         Mientras el campo extremeño sufre una sequía sin precedentes y donde la Administración regional no ha aprobado hasta la fecha ninguna línea de ayudas para los agricultores y ganaderos, se permiten el lujo de derrochar medio millón de €.

         Con 500.000 € podríamos subvencionar los intereses de préstamos para alguno de los siguientes sectores:

De olivar y viña de secano, 111.100 has.

De cereal de secano,  333.300 has.

Vacuno, 111.100 cabezas de ganado.

Ovino, 925.900 ovejas.

         La pregunta que nos tenemos que hacer es la siguiente:

 ¿Por qué se reducen las ayudas al sector agrario y en cambio se aumentan de manera tan importante las subvenciones a estas dos Organizaciones?

¿Tiene algo que ver las subvenciones que les paga la Junta de Extremadura con su silencio ante el sacrificio de animales sanos  por la tuberculosis, o la falta de ayudas por la sequía, o la falta de ayudas agroambientales, etc. etc?

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