LA UNIÓ señala que el presupuesto de la Conselleria de Agricultura para el próximo año no transmite ilusión a un sector en crisis.

El aumento del 3,7% del presupuesto del apartado agrario de la Generalitat para el próximo año en relación al actual no satisface las necesidades de un sector tan estratégico y con una crisis de rentabilidad tan elevada en el primer eslabón de la cadena como es el del productor. La diferencia al alza es de una cantidad que no llega ni a los 8 millones de euros sobre un total de unos 212 que corresponderían únicamente a las partidas estrictamente agrarias.
La nueva Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural tiene directamente asignadas las competencias en materia de agricultura, ganadería, pesca, alimentación, además de todas las de medio ambiente y agua. Para todas ellas el presupuesto global es de 281 millones de euros, por debajo de los 300 millones de euros en el que se ha instalado desde el año 2013.
Si nos circunscribimos al presupuesto estrictamente agrario de la Generalitat, con 212 millones de euros, se sitúa por volumen económico en la penúltima posición, por delante sólo de la nueva Conselleria de Transparencia, Responsabilidad Social, Participación y Cooperación e incluso superado por el de Presidencia. En materia agraria el presupuesto supone el 1,24% del total del presupuesto de la Generalitat Valenciana cuando en 2002 era del 4,62%. El descenso presupuestario en estos quince años es superior al 73%.
Esta reducida dotación presupuestaria afecta directamente a la capacidad inversora de la Conselleria. En este sentido, los fondos destinados a inversiones para las diferentes actuaciones es de 132,4 millones para 2016, con un pequeño aumento del 2%, el resto hasta los casi 212 millones de euros (un total de 79,5 millones) se destinan a gastos de personal y de funcionamiento.
Estas cifras ponen de manifiesto que incluso con un cambio de gobierno las políticas de mejora y competitividad para el sector agrario no son prioritarias para los diferentes Consells de la Generalitat y sólo cabe confiar que estemos ante un año marcado por la galopante deuda y de premura tras las elecciones autonómicas y que haya un verdadero cambio en positivo en los próximos años. De lo contrario asegura LA UNIÓ “no pueden salir de la grave crisis los productores porque están perdiendo competitividad en los mercados y capacidad inversora, con la consecuente pérdida de la rentabilidad de sus explotaciones. En la comparecencia de la consellera de Agricultura ante les Corts ayer para explicar el presupuesto adujo que se tratan de presupuestos ajustados y que marcan las líneas de futuro, “pero los agricultores y ganaderos valencianos necesitan políticas agrarias ya para conseguir una mayor competitividad”.
Para LA UNIÓ es una evidencia que mientras el resto de Consellerias del nuevo gobierno han adoptado gestos o medidas ilusionantes, Agricultura ha hecho todo lo contrario. La Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas paga la deuda pendiente con los dependientes, la de Educación subvenciona los libros hasta 200 €, la de Sanidad suprime el copago y repago farmacéutico a los pensionistas. En el caso de Agricultura la decisión más destacable ha sido negativa para el sector: no anticipa el pago de las ayudas de la PAC como sí han hecho otras comunidades autónomas.

 

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